Por qué la inflación en España oscila más y cambia de rumbo antes que en la zona del euro
En España la inflación subió antes, bajó antes y osciló más que en la zona del euro, aunque desde 2019 los precios han crecido prácticamente lo mismo en ambas. Los vaivenes nacen de una tarifa eléctrica ligada al mercado mayorista y de cambios fiscales que mueven el índice en fechas fijas.
A largo plazo, España no tiene más inflación que la zona del euro. Tiene una inflación más volátil. Entre enero de 2019 y agosto de 2026 los precios de consumo subieron un 29,7 % en España y un 29,6 % en la zona del euro: prácticamente lo mismo. Por el camino, sin embargo, la inflación española subió antes, bajó antes y osciló más en ambas direcciones. Dos cosas explican esas oscilaciones: cómo pagan la electricidad los hogares españoles y con qué frecuencia los gobiernos españoles cambian los impuestos que forman parte del índice. Un tercer factor, la composición de la cesta española, ayuda a entender por qué la inflación de los servicios sigue alta cuando la energía se calma.
El último dato ilustra bien el patrón. En agosto de 2026, la inflación armonizada (IPCA) de España era del 4,6 %, frente al 3,2 % de la zona del euro. Eso situaba a España en el 6.º puesto de las 30 economías europeas que sigue este sitio y en el 4.º de los 21 miembros del euro, y la brecha de 1,4 puntos era la más amplia desde julio de 2022.
| Agosto de 2026 | España | Zona del euro |
|---|---|---|
| IPCA general | 4,6 % | 3,2 % |
| Subyacente armonizada (sin energía, alimentos, alcohol ni tabaco) | 3,6 % | 2,4 % |
| Servicios | 4,0 % | 3,0 % |
| Energía | 17,1 % | 14,3 % |
| Alimentos (con alcohol y tabaco) | 2,4 % | 1,1 % |
| Alquileres realmente pagados | 2,5 % | 2,6 % |
La primera en subir, la primera en bajar
Antes del choque energético, España estaba por debajo de la zona del euro. Después fue la primera en subir y la primera en bajar.
| Media anual | España | Zona del euro |
|---|---|---|
| 2019 | 0,8 % | 1,2 % |
| 2020 | −0,3 % | 0,3 % |
| 2021 | 3,0 % | 2,6 % |
| 2022 | 8,3 % | 8,4 % |
| 2023 | 3,4 % | 5,5 % |
| 2024 | 2,9 % | 2,4 % |
| 2025 | 2,7 % | 2,1 % |
La inflación energética española tocó techo en el 60,3 % en marzo de 2022, frente al 43,9 % de la zona del euro. La tasa general alcanzó su máximo en el 10,7 % en julio de 2022. La zona del euro llegó exactamente al mismo 10,7 % tres meses después, en octubre, cuando la inflación española ya estaba bajando. En junio de 2023 España había caído al 1,6 %, mientras la zona del euro seguía en el 5,5 %. Desde octubre de 2023 España volvió a situarse por encima de la zona del euro la mayoría de los meses, y lo ha estado todos los meses desde mayo de 2025.
Un precio de la luz que se fija cada día
La principal razón es la tarifa eléctrica regulada de los hogares, el PVPC (precio voluntario para el pequeño consumidor). La normativa española lo describe como un precio dinámico que internaliza plenamente la volatilidad del mercado mayorista. El Banco de España lo dice de forma más llana: con el PVPC, el riesgo de precio lo asume el consumidor. Los precios mayoristas llegaban a las facturas de los hogares españoles casi al instante, a diferencia de lo que ocurría en la mayoría de los países europeos. Y hasta finales de 2022, el Instituto Nacional de Estadística (INE) medía la electricidad de los hogares en el índice solo a partir de estas tarifas reguladas.
Basta una serie de Eurostat para ver el resultado. En marzo de 2022 los precios de la electricidad en España subían un 107,8 % interanual, frente al 41,0 % de la zona del euro. Un año después caían un 51,8 %, mientras que en la zona del euro todavía subían un 4,5 %. En el conjunto de la zona del euro, una parte mayor de los precios energéticos de los hogares corresponde a precios administrados, es decir, precios que fija un regulador y que cambian con poca frecuencia. Esos precios pesan 16,24 por mil en la cesta de 2026 de la zona del euro, frente a 1,75 por mil en la de España.
Desde enero de 2024, el PVPC combina precios del mercado a plazo con los del mercado diario: un 25 % en 2024, un 40 % en 2025 y un 55 % en 2026. El Banco de España esperaba que esto acercara la velocidad de transmisión española a la de la zona del euro, de modo que los choques mayoristas deberían llegar a las facturas españolas más despacio que en 2022-2023.
El calendario fiscal
España recurrió además con frecuencia a medidas que mueven el índice en fechas fijas:
- La excepción ibérica: un tope al precio del gas usado para generar electricidad, que empezó en 40 €/MWh, del 15 de junio de 2022 al 31 de diciembre de 2023.
- Impuestos sobre la electricidad: el IVA bajó del 21 % al 10 % en junio de 2021 y al 5 % desde julio de 2022; el Impuesto Especial sobre la Electricidad pasó de alrededor del 5,1 % al 0,5 % desde septiembre de 2021. Ambos se restablecieron por etapas a lo largo de 2024.
- Carburantes: una bonificación general de 20 céntimos por litro, de abril a diciembre de 2022.
- Alimentos básicos: IVA del 0 % para productos como el pan, la leche, los huevos, la fruta y la verdura de enero de 2023 a septiembre de 2024, y después un tipo reducido hasta finales de 2024.
El IPCA a impuestos constantes de Eurostat muestra el efecto neto. Los cambios fiscales mantuvieron la inflación española unos 0,7 puntos más baja en 2022 y 0,4 puntos más baja en 2023, y después añadieron unos 0,4 puntos en 2024 y otros tantos en 2025 al restablecerse los tipos impositivos. La bonificación de los carburantes fue una subvención y no una rebaja fiscal, así que no aparece en esa medida; según la estimación del Banco de España, su retirada añadió 0,4 puntos a la inflación española en 2023.
Dicho de otro modo, las rebajas fiscales temporales no eliminan inflación: la trasladan de un año a otro. Cada medida deja un escalón en la tasa cuando entra en vigor o se retira, y otro igual pero de signo contrario doce meses después, cuando sale de la comparación interanual. El artículo sobre Rumanía extrae una lección parecida sobre los topes de precios. Para los alimentos en concreto, véase la inflación de los alimentos frente a la inflación general.
2026: el mismo mecanismo, un nuevo choque
En la primavera de 2026 llegó un choque en los precios del petróleo y del gas a raíz de la guerra de Irán, iniciada a finales de febrero. Desde el 22 de marzo España rebajó el IVA y otros impuestos sobre la electricidad, el gas y los carburantes, y la inflación energética española se mantuvo por debajo de la de la zona del euro de abril a junio (6,3 % frente a 10,9 % en mayo). Las rebajas se retiraron por etapas entre junio y septiembre de 2026. En agosto la inflación energética española era del 17,1 %, frente al 14,3 %. La tasa general subió del 2,5 % de febrero al 3,9 % de julio, y su salto al 4,6 % en agosto coincidió con esa retirada, sumada a unos precios del petróleo más altos.
Lo que queda cuando la energía se calma: los servicios
La energía explica las oscilaciones. No explica por qué la inflación subyacente y la de los servicios de España han estado por encima de las de la zona del euro todos los meses desde abril de 2025.
Parte de la respuesta está en la propia cesta. El IPCA recoge todo lo que se gasta en España, incluido el gasto de los turistas. Los restaurantes y servicios de alojamiento suponen el 18,1 % de la cesta española de 2026, frente al 11,6 % en la zona del euro, y el INE contabilizó en 2025 un récord de visitantes internacionales: cerca de 96,8 millones. En agosto de 2026 los precios del alojamiento subían un 8,6 % interanual, frente al 3,5 % de la zona del euro. Ninguna fuente oficial reparte la brecha de los servicios entre el turismo, los salarios y otras causas. Con todo, la fortaleza del mercado laboral ha sostenido la demanda, y el salario mínimo interprofesional pasó de 900 € al mes en 2019 a 1.221 € en 2026.
Los alquileres no son el motor. Los alquileres del IPCA subieron un 2,5 % en agosto de 2026, algo por debajo del 2,6 % de la zona del euro, aunque los precios de la vivienda en España subían un 12,8 % interanual a principios de 2026. El IPCA sigue los alquileres que pagan los inquilinos con contrato en vigor. Las actualizaciones anuales de los contratos existentes estuvieron limitadas por ley desde abril de 2022 hasta finales de 2024, y desde 2025 el INE publica un índice de referencia para esas actualizaciones (IRAV) que nunca puede superar la tasa del IPC. La compra de vivienda queda fuera del índice por completo: véase precios de la vivienda, alquileres e inflación.
La cifra que dan los medios españoles no es la de esta página
Los medios españoles titulan con el índice nacional, el IPC: 4,3 % en agosto de 2026. Este sitio usa el índice armonizado, el IPCA: 4,6 %. El INE elabora ambos con los mismos precios. El IPCA sigue el concepto interior, de modo que incluye el gasto de los turistas y da más peso a los restaurantes, los hoteles y el ocio. El indicador adelantado del INE para el IPCA de agosto fue del 4,5 %; el dato definitivo, del 4,6 % (véase dato adelantado frente a definitivo).
| Agosto de 2026 | General | Subyacente |
|---|---|---|
| IPC (nacional, INE) | 4,3 % | 2,9 % (subyacente del INE) |
| IPCA (este sitio) | 4,6 % | 3,6 % |
Las dos cifras subyacentes miden cosas distintas. La inflación subyacente del INE excluye solo los productos energéticos y los alimentos no elaborados, sobre la cesta del IPC. La subyacente de este sitio excluye la energía, todos los alimentos, el alcohol y el tabaco, sobre la cesta del IPCA. Más detalles en IPCA frente al IPC.
Un tipo de interés para veintiuna economías
España usa el euro desde 1999, así que sus tipos de interés los fija el Consejo de Gobierno del BCE, no Madrid. El objetivo es una inflación del 2 % a medio plazo, simétrico y medido sobre el IPCA de la zona del euro, de modo que la brecha propia de España no orienta la política monetaria. La inflación española tocó techo en julio de 2022, el mes de la primera subida de tipos del BCE. En septiembre de 2023, cuando el tipo de la facilidad de depósito alcanzó su máximo del 4,00 %, la tasa general española ya había bajado al 3,3 %. A 16 de septiembre de 2026, el tipo de la facilidad de depósito es del 2,50 %. El artículo sobre Bélgica analiza el mismo problema de un tipo único, y cómo fija el BCE los tipos de interés explica el mecanismo.
Cómo leer la cifra de España en este sitio
- Mira la subyacente y los servicios, no solo la tasa general. La general se mueve con la energía; los servicios muestran lo que persiste.
- Cuenta con que España cambie de rumbo primero. Los grandes movimientos de la energía se revierten, y los de España suelen llegar antes y ser mayores.
- Consulta el calendario fiscal. Una medida aparece cuando empieza o termina, y de nuevo doce meses después.
- Compara IPCA con IPCA. El IPC que citan los medios españoles es otro índice.
- Compara con la zona del euro, no con un solo vecino. La página de la zona del euro es la referencia justa.
Las cifras en directo están en la página de inflación de España y la clasificación completa, en la vista comparativa. Para el trasfondo estructural, véase Una moneda, veintiuna tasas de inflación.
La versión corta
- Entre enero de 2019 y agosto de 2026 los precios subieron un 29,7 % en España y un 29,6 % en la zona del euro: la misma tendencia, con oscilaciones mayores.
- La electricidad es la mayor fuente de las oscilaciones: con la tarifa PVPC, los precios de la electricidad en España subían un 107,8 % interanual en marzo de 2022 y caían un 51,8 % un año después.
- Las rebajas fiscales temporales trasladan la inflación de un año a otro: la contuvieron en 2022 y 2023, y el restablecimiento de los tipos impositivos añadió unos 0,4 puntos en 2024 y otros tantos en 2025.
- Los servicios son lo que persiste: por encima de la zona del euro todos los meses desde abril de 2025, en una cesta en la que los restaurantes y el alojamiento pesan un 18,1 %, frente al 11,6 %.
Cifras: Eurostat (IPCA, IPCA a impuestos constantes, ponderaciones por partidas), Instituto Nacional de Estadística (IPC e IPCA), Banco de España y BCE (tipos de interés); último mes del IPCA: agosto de 2026. euroflation es un tracker independiente y no está afiliado al BCE, a Eurostat, al INE, al Banco de España ni a la UE. Nada de lo aquí expuesto constituye asesoramiento financiero.